jueves, 16 de mayo de 2013

¿Y el público?

Anteriormente, ya habíamos dicho que el director guiaba al actor en la escena, creando entre ellos su propio marco de comunicación. Para esto, el director crea unas pautas concretas de concepción proxémica.

La proxemia es la ciencia que estudia los signos empleados en la comunicación. Es decir, estudia las relaciones de proximidad y de alejamiento entre las personas y los objetos durante la interacción, las posturas adoptadas y la existencia o ausencia de contacto físico. Asimismo, pretende estudiar el significado que se desprende de dichos comportamientos. Queremos decir con esto que la organización en el espacio, la ubicación de los actores en el mismo, las distancias entre ellos, los accesorios en la puesta en escena, traducen la entidad del personaje y su relación con los otros.
De este modo se crea una propia dimensión donde ubicamos la relación del  director con los actores;  de los actores y los personajes; y de los personajes con el público.

Ahora, miremos hacia el patio de butacas. El público conforma la parte final del proceso de comunicación, donde el personaje se presenta como la realidad existente en el espacio y el tiempo de la representación. El director ha impulsado a los actores en su conversión hacia los personajes, y estos personajes se muestran ante el público a través de miles de significados (creados por el propio espectador). Es por esto que es el espectador quien determina el sentido que confiere al espectáculo como discurso significante.

Es por esto que la existencia del público y su capacidad semiótica infinita, nos lleva hacia dos afirmaciones:

-El espectador ve lo expuesto en el escenario: determina a cada personaje según lo que ve, oye o dicen de él los demás. Fuera de estos tres marcos, el personaje no existe como entidad dotada de significado. El espectador es quien prolonga su existencia conceptual al construir sus propios significados.

-Por otro lado, cuanto más sabemos de algo, de mayores concepciones significativas podremos dotar ese algo. Es así como el espectador construye significados más complejos en la medida que conoce mejor el contexto del discurso y el código que se utiliza. Todos estos motivos son debidos al reconocimiento del espectador como individuo sujeto al devenir histórico personal y al de la colectividad a la que pertenece, y por supuesto, como espectador susceptible de adquirir conocimientos.


Cada personaje de una obra abarca ilimitadas experiencias dentro de sí, porque dentro de él  y de su contexto podemos encontrar incontables matices de significado. Todo es un signo y cada instante es un acontecimiento único.
 
"Yo no hablo esta noche como autor ni como poeta, ni como estudiante sencillo del rico panorama de la vida del hombre, sino como ardiente apasionado del teatro de acción social. El teatro es uno de los más expresivos y útiles instrumentos para la edificación de un país y el barómetro que marca su grandeza o su descenso. Un teatro sensible y bien orientado en todas sus ramas, desde la tragedia al vodevil, puede cambiar en pocos años la sensibilidad del pueblo; y un teatro destrozado, donde las pezuñas sustituyen a las alas, puede achabacanar y adormecer a una nación entera.
El teatro es una escuela de llanto y de risa y una tribuna libre donde los hombres pueden poner en evidencia morales viejas o equívocas y explicar con ejemplos vivos normas eternas del corazón y del sentimiento del hombre"
                             
-Federico García Lorca-

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