martes, 28 de mayo de 2013

El Método: El habla en escena II.

Las palabras cobran un significado esencial a la hora de la representación escénica. Si echamos la vista atrás, podremos recordar que para adentrarse en el texto, es preciso adentrarse previamente en el subtexto.
El subtexto implica que el actor no reproduzca sonidos vacíos, carentes de significado. Para alcanzar ese fin es necesario también estudiar lo exterior de la palabra: el sonido. La articulación de los sonidos será el medio para la evocación de las imágenes.

Las palabras se relacionan unas con otras a través de los compases del habla. Para dividir un discurso teatral en compases necesitamos detenciones en la reproducción de las palabras. Estas detenciones son denominadas:
-Pausas lógicas
-Pausas psicológicas
 
Siempre hay que comenzar el trabajo sobre el habla y la palabra con la división del tiempo en compases, o, en otras palabras, la colocación de pausas lógicas.
En las pausas lógicas, como en las psicológicas, es necesario penetrar en lo que se está diciendo, ya que así el subtexto te llevará a la adecuada producción de las palabras.
Dentro de las pausas lógicas están los signos de puntuación. Estos son de gran ayuda en el habla del actor. Cada uno de ellos implican unas entonaciones y unas funciones.
El punto provoca una caída final en la entonación, por lo tanto el receptor entenderá completamente que esa entonación ha terminado. Por otro lado, si quitamos la entonación propia de una interrogación, el receptor no percibirá que el emisor le ha hecho una pregunta a la que debe responder. Al igual ocurre con las exclamaciones que nos sugieren compasión, aprobación o protesta.
Es así que determinamos que estas pausas lógicas guardan una gran expresividad dentro de sí, y por lo tanto ayudan a la comunicación del actor.
El uso correcto de la coma es indispensable para el actor. Las comas tienen una gran unión con las pausas psicológicas. Estas formarían parte de las pausas lógicas pero también ayudan a crear una tensión en el público. Palabras de Stanislavski: "Lo maravilloso de la naturaleza de una coma es que posee una cualidad milagrosa. Su curva, casi como advertencia de una mano, hace que los oyentes esperen pacientemente el final de una frase incompleta".
El actor, al saber que el oyente esperará una continuación, no tiene porqué caer en el gran fallo de la prisa en el discurso, que sólo llevará a una total incomprensión en el proceso de comunicación.
La curva de la coma es la que puede dar paso a la pausa psicológica. Se dota de significado y busca una continuación: "En el ascenso fonético, en el punto de máxima altura, ahí donde la coma se funde con la pausa lógica, luego de la curva y de la parada temporal del discurso, la voz cae abruptamente hasta el mismo fondo".

Por otro lado, en las leyes del habla (y para que estas dos pausas lleguen a buen puerto) es necesaria una adecuada entonación. El sentimiento reconocerá a la entonación, y la entonación reconocerá al sentimiento. Las entonaciones y las pausas deben confluir y fundirse.
Pensemos: Cuando escuchamos una poesía, vamos a un concierto o participamos en cualquier representación artística que se sirva del habla, no es necesario que conozcamos el idioma transmisor. Dichas composiciones pueden maravillarnos y evocarnos imágenes sin que entendamos lo que está diciendo el emisor. Esto se debe a un correcto uso de las pausas (psicológicas y lógicas) y de la entonación.
-EL SONIDO PUEDE CAPTAR LA ATENCIÓN Y EL SENTIMIENTO DEL OYENTE-
En contraposición, hay ocasiones en la que escuchamos una representación artística en nuestra lengua materna y no sentimos nada. En este caso, el sonido sólo es sonido. No trasciende. Esto ocurre porque no existe el subtexto, pero tampoco existen las pausas ni la entonación necesaria.
 
En conclusión determinaremos que la pausa lógica es pasiva, formal, sin dinamismo; y la pausa psicológica es activamente activa, rica en contenido interior. Además, el actor debe saber que la fuerza de la voz no está en el volumen, sino en la decisión o contención. La voz fuerte no es potencia, sólo es voz fuerte. Para buscar la potencia sólo es camino la entonación: "No hay que buscar la fuerza en el voltaje ni en el volumen o el grito sino en las subidas y bajadas de la voz, o sea, en la entonación".

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