"Mi sistema es el resultado de búsquedas de toda la vida…he tratado de encontrar un método de trabajo para actores que les permita crear la imagen de un personaje, insuflándole la vida interior de un espíritu humano, y a través de medios naturales, encarnarlo en el escenario en una bella forma artística”.
Estas palabras proemiales son de Konstatín Stanislavski, actor y director ruso imprescindible en la tradición teatral Occidental desde finales del siglo XIX. Elaboró un completo sistema de entrenamiento actoral que habría de facilitar el camino a los intérpretes tanto durante los ensayos como en el trabajo personal hecho fuera del ensayo. No existía separación entre la parte psíquica y física del trabajo teatral. La vivencia del actor (sus ideas, emociones, deseos) debían unirse con el exterior (respiración, trabajo muscular, habla, equilibrio, sentido de la plástica) para la creación de un personaje.
"Nunca podrás transformarte en nadie sino comienzas por transformarte en ti mismo". Eso es uno de los principios generales del Método. El actor debe explorar sus sensaciones, y a la vez su físico para llegar a lo que Stanislavski llamaba, la encarnación del personaje. Esta encarnación no puede ser confundida con cualquier otro proceso teatral mediante el cual se representa a un personaje. La encarnación nunca puede ser imitación de un patrón, normalmente sujetado a unos cliches en el teatro. La encarnación surge de la propia personalidad del actor. Por lo que, el actor no imita sino que ES.
La caracterización es algo clave en el proceso de encarnación. La audacia del actor viene de la mano de la caracterización: la propia personalidad del actor no hace lo que haría en nombre de otro. O como dice Stanislavski: "La caracterización es lo mismo que una máscara que oculta actor-individuo. Resguardado por ella, puede revelar los detalles más íntimos y picantes de su espíritu". No obstante, la caracterización sólo es válida cuando va acompañada de la encarnación. Ambas, unidas, crean una nueva imagen al espectador que está fuera de todos los tópicos teatrales.
En la imitación, eres un determinado actor representando a un personaje determinado. De ahí que existan cliches para cada personaje: el caballero, la dama, el aristócrata, el monstruo, etc. Todos están consensuados en la dinámica teatral con distintas características. Sin embargo, en el Método cada actor es una determinada persona, con todas sus determinadas idiosincrasias. Es por ello, que cada actor al verse involucrado en el proceso de creación del personaje podrá crear una imagen diferente del mismo. El actor se funde con el personaje y crean la obra de arte.
Me parece muy original tu trabajo. Pienso que un actor además de escenificar la obra debe transmitir correctamente el lenguaje sea oral o a través de gestos, realmente son magnificos comunicadores y transportadores de sentimientos, ídeas y de toda clase de emociones. Te felicito por tu blog, pues me resulta bastante ameno.
ResponderEliminarMuchísimas gracias!!!! No dudes en aportar lo que creas necesario. Tu comentario me da entusiasmo y energía para seguir ;)
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