martes, 30 de abril de 2013

Lo extracotidiano.

Cuando un actor está representando una obra no puede utilizar su cuerpo de la misma forma que en la vida cotidiana. De este modo, si un actor prepara un café encima de un escenario no derrochará la misma energía que en la cocina de su casa. 

Esto es debido al principio de "estar desmedidamente presente", aunque la acción que se efectúe sea la más mínima. Este derroche de energía diferenciará para el actor: la vida cotidiana de la extracotidiana. Por cotidiana, entendemos todas aquellos efectos físicos que subyacen a esa realidad que todas vivimos, y la que se presta a todos los movimientos que nuestro cuerpo hace a lo largo del día.
 Sin embargo, la vida extracotidiana, estaría motivada por unas técnicas extracotidianas. Las técnicas extracotidianas del cuerpo consisten en procedimientos físicos que aparecen fundamentados en la realidad que conocemos, pero según  una lógica que no es inmediatamente reconocible. Clarifiquemos: un actor debe saber utilizar cada parte de su cuerpo para conseguir la total atención del público. Cada movimiento tiene un significado, y al mismo tiempo, este movimiento debe tener un foco de tensión. De este modo, se podrá diferenciar el cuerpo que el actor utiliza en su vida cotidiana y el que plasma en el escenario. 

A partir del estado de "derroche de energía", el actor confluye en la "pre-expresividad".
El actor alcanza la pre-expresividad, desde la vida extracotidiana de la que hemos hablado antes. Esto conformaría dos dialécticas en un mismo espectáculo: 
-Relación actor y cuerpo ficticio.
-Relación cuerpo ficticio y público. 

No obstante, debemos tener en cuenta que el cuerpo ficticio del actor no se trata de igual forma en el teatro Oriental que en el Occidental. La división que hemos marcado antes pertenecería al teatro Occidental Moderno. 
En la mayor parte de las formas de teatro japonés, hay un nivel intermedio entre el cuerpo del actor y el cuerpo ficticio. El actor oriental japonés, al abandonar el escenario no abandona directamente al personaje. Este pasa por una segunda etapa que une el estado extracotidiano y el cotidiano. Este estado intermedio, correspondería a su propia ausencia. Para entender estas ideas orientales tan filosóficas y espirituales, debemos tener en cuenta que las prácticas orientales son derivadas de un culto al alma. 

De todos modos, tanto en Oriente como en Occidente se intenta buscar una codificación del cuerpo a través de prácticas que le llevan a lo extracotidiano. Además, esto crea una cualidad distinta de energía en el actor, visible incluso en la inmovilidad. 



 

1 comentario:

  1. Hay una gran novela de una escritora china, Lilian Lee, llamada "Adiós a mi concubina", La historia se desarrolla desde los años 20 a los 70, en el marco de todo lo que aconteció en China cultural y políticamente. Los protagonistas son niños chinos que abandonados por su familia ingresan en la escuela de actores de ópera, donde los entrenan duramente en tal disciplina; por lo visto ésto funcionaba así. Eran orfanatos donde los niños ingresaban si eran considerados válidos y recibían una dura preparación, para de mayores ser dignos de interpretar la prestigiosa ópera china. Los niños que tenían que prepararse para interpretar a las mujeres debían ser femeninos, delicados y entrenar para conseguir desarrollar todos estos atributos. La cosa es que también hay una gran película, que tiene el mismo nombre que la novela y que es bastante fiel. La vi después de leer el libro y e quedé ojiplática; no me había imaginado así la ópera china...muy especial e interesante, se fusionan el teatro, la danza, las artes marciales y el canto...un concepto distinto de nuestra idea del teatro, sin duda.

    Iba a poner un fragmento de la película, pero este es aún más real si os interesa; la ópera es la misma: "Adiós a mi concubina".

    http://www.youtube.com/watch?v=WZuox1MVrvY

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